martes, 9 de septiembre de 2014

El desarrollo de los sistemas navieros británicos, la competencia internacional tanto con Francia como con las Holandas, las necesidades de especias, telas de seda y algodones, té y café, maderas y piedras preciosas, cerámicas y otros productos de consumo necesarios y suntuosos, además, de los impactos negativos que comenzaban a incidir con cierta seriedad en la masa monetaria, obligaron a la Corona británica a diseñar una Política de Estado que le permitiera confrontar sus propias realidades internas tanto políticas como económicas y sociales con la finalidad de equilibrar las contradicciones internas británicas, confrontar los poderes “del continente”, es decir, Francia y Alemania, desarrollar el sistema capitalista en su fachada interna con la acumulación y el desarrollo de la “ciencia y la tecnología”, objetivar las “fortalezas y debilidades” en tanto y cuanto, geográficamente, las realidades implícitas en Gran Bretaña como una isla (Bretaña) y otra isla (Irlanda) que en conjunto conformaban la Gran Bretaña y la necesidad de expandirse como “controladora de los mares” y de las “rutas marítimas comerciales” conjuntamente con el desarrollo de unas fuerzas armadas cuales fueran lo suficientemente profesionales como para ocupar espacios geográficos en países lejanos

No hay comentarios:

Publicar un comentario