El comercio del opio fue rechazado y prohibido por el gobierno chino. La puesta en práctica de la abolición recayó sobre el comisionado imperial Lin Zexu.
Los emisarios enviados por los comerciantes británicos e indios quejándose por el quebranto que tal prohibición causaba a sus intereses decidieron a la Corona británica a enviar una flota de guerra que finalmente derrotó a la China. Los modernos buques británicos de metal destrozaron a la escuadra china compuesta por juncos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario